Los Egipcios

Los Egipcios

Egipto (Oficialmente llamado República Árabe de Egipto) es un país situado entre el extremo noroeste de África y la península del Sinaí, en el continente asiático. Formado en su mayor parte por el desierto del Sáhara, Egipto posee la mayor densidad poblacional de todo el continente africano, lo que ya es decir mucho. Pero, te has preguntado, ¿Cuál fue el origen de esta civilización?

Los egipcios fueron una civilización nacida de la unificación de distintas poblaciones que comenzaron a asentarse en las riveras y valles del río Nilo (el más importante de Africa, ¿Te suena?), el cual atraviesa la región entera, alrededor del año 6.000 A.C. Dichas poblaciones estaban conformadas por grupos que huían de la creciente desertización del Sáhara: Se sabe que, antes de convertirse en el desierto más grande del mundo, el Sáhara poseía un clima mediterráneo, con estepas de abundante vegetación y grandes herbívoros que cazar.

Un par de milenios más tarde, hacia el 3.150 A.C, las ciudades comienzan a unificarse en reinos que, aunque constantemente sumidos en luchas internas, conformaron una civilización próspera que se desarrolló de manera independiente hasta el año 341 A.C, cuando la última dinastía fue derrocada por los persas.

La vida en el Antiguo Egipto

La vida en el Antiguo Egipto giraba en torno a la agricultura y a las cosechas que proveían las tierras fértiles inundadas por el río Nilo, que les proporcionaban más alimentos de los que eran capaces de consumir. Poseían intrincados sistemas de diques, estanques y canales de riego que se extendían a lo largo y ancho de todas las tierras cultivables, tierras que, en su mayoría, eran dedicadas a la producción de cereales como trigo y cebada, cereales que eran luego utilizados para la elaboración de pan y cerveza. De igual forma, el cultivo de Lino (fibra textil muy valorada en la antigüedad), y el desarrollo de huertos de arvejas, lentejas, cebollas, uvas y granadas, convirtieron a la civilización egipcia en una nación con un poder comercial inusual en la época.

El poder de los Faraones
Los egipcios tenían una forma de gobierno que estaba bajo el mando de los faraones. Estos faraones eran figuras humanas que, según creían, estaban designadas por los mismísimos dioses. Los tronos eran hereditarios, pasando de padre a hijo de generación en generación (Dinastías) y, salvo algunas excepciones, estas se heredaban de forma ininterrumpida durante cientos e, incluso, miles de años. Debido a esta creencia de que los gobernantes eran elegidos por los Dioses, es lógico suponer que el gobierno y la religión estaban fuertemente vinculados.

En el Antiguo Egipto reinaba una religión politeísta, lo que  significa que estos creían y adoraban la figura de varios dioses . En consonancia con muchas otras civilizaciones antiguas, los egipcios adoraban a las fuerzas de la naturaleza y las consideraban distintos dioses que a su vez tenían diferentes rangos de importancia. La importancia y los nombres que los egipcios otorgaban a sus dioses varió según las épocas, regiones y dinastías que trascurrieron durante su nacimiento, expansión y caída, pero en líneas generales no sería incorrecto decir que los principales eran 👇

Dioses Egipcios

Dioses de Egipto

  • Atum: También conocido como “El que existe por sí mismo” era considerado el Dios creador y era representado por el sol.
  • Shu: Personificaba al aire y a la Luz.
  • Nut: Llamada también Nuit, o “La grande que parió a los Dioses”, era la Diosa del cielo, creadora del universo y los astros.
  • Isis: Diosa de la maternidad y el nacimiento
  • Osiris: Dios de la muerte, también asociado a la vegetación y la agricultura.
  • Seth: Dios de la fuerza bruta, lo incontenible e indomable.
  • Anubis: Era un Dios asociado con los embalsamadores y la vida después de la muerte.

Además, dentro de la religión egipcia existían muchos otros dioses como Tefnut, Geb, Neftis, Nun, Nunet, Heh, Hehet, Kek, Keket, Amón, Amonet, Ra, Jnum, Satis, Ptah, Sejmet, Nefertum y varios más.

Los egipcios y la muerte

En la civilización egipcia creían que, al morir, el espíritu de los difuntos era conducido por Anubis hacia el lugar del juicio, en la “sala de las dos verdades“, y el corazón del muerto, que era el símbolo de la moralidad del difunto, se pesaba en una balanza contra una pluma que representaba el Maat, o concepto de verdad, armonía y orden universal. Si el resultado era favorable, el difunto era llevado ante Osiris. Si el resultado era negativo, Ammit, “el devorador de corazones”, destruía aquellos corazones, impidiendo su inmortalidad.

Las creencias sobre la muerte de los egipcios estaban tan arraigadas en todos los niveles que incluso influían en la forma en la que estos “conservaban” los cadáveres a través de la momificación, proceso en el cual los tejidos eran deshidratados y eran extraídos todos los órganos del cuerpo a excepción del corazón (puesto que los antiguos egipcios creían que el corazón era la casa de la conciencia y el pensamiento).

Con esto se buscaba frenar la descomposición, puesto que estos creían que la muerte representaba la separación entre el cuerpo y el alma: el Ba, que se corresponde con el alma, y el Ka, que representa la energía vital. Era necesario que el Ba y el Ka, en el despertar de su nueva vida, pudiesen reintegrarse al cuerpo, previamente conservado. La momificación, entonces, tenía como principal objetivo el purificar y volver divino al cuerpo que se convertiría en un Osiris o en una imitación suya.

Era tal la importancia de la muerte para los egipcios que levantaban las pirámides (sí, esas estructuras que aún hoy generan debate respecto a la forma en la que fueron construidas) no sólo cómo una ofrenda para los dioses, sino también en forma de “portales al más allá” que facilitaban el camino de faraones y personajes de la realeza al otro mundo.

De igual forma, era común que en las tumbas se depositaran objetos valiosos y familiares pertenecientes a los difuntos, e incluso a veces sus mascotas eran momificados juntos a ellos, todo esto con el fin de que ayudaran y acompañaran al alma en su viaje. Los sepulcros también eran acompañados por inscripciones de El Libro de los Muertos, una serie de 190 fórmulas mágicas y palabras que el difunto debía usar en su juicio: Las palabras justas.

Jeroglificos

Aporte de los egipcios

El antiguo Egipto y su cultura realizaron numerosos aportes al mundo. Por ejemplo, debido a sus grandes conocimientos sobre astrología y matemáticas, estos desarrollaron un calendario con 12 meses de 30 días cada uno. Al final, el calendario tenía 5 días sobrantes antes de que iniciara nuevamente la cuenta.

También es importante resaltar que, al igual que en áreas como la medicina, en donde realizaron avances importantísimos en cuanto a anatomía, o en la geometría; los egipcios crearon su propia escritura utilizando jeroglíficos. Si bien es cierto que el concepto de escritura lo toman de los sumerios, los egipcios, este tipo de escritura era pictográfica, es decir que estaba basada en dibujos. Gracias a la escritura, se conocen costumbres, creencias e historias de esta civilización que, de haber sido de otra forma, se habrían perdido.

Durante casi 6 milenios, y aunque no siempre se les conoció de esa forma, la civilización egipcia sentó bases importantes en distintas áreas de la ciencia y edificó estructuras que la han vuelto motivo de asombro y estudios durante décadas.

¿Te gustaría aprender más sobre el antiguo Egipto? ¡Te compartimos un documental para que profundices tu conocimiento!