El emperador Ahuízotl

Antes de hablar de Ahuítzol el gobernador, no confundir con la criatura mexica llamada de manera similar “ahuízotl”, en esta ocasión vamos hablar del gran emperador, uno de los doce emperadores del magno imperio el octavo emperador azteca, nieto del mismísimo  Moctezuma I y hermano de Axayácatl y Tizoc.

Comienza su grato gobierno el 13 de abril de 1486 según los cronistas fue el sucesor de su su hermano Tizoc (que llevó una política más religiosa y un débil desempeño en mantener lazos en la triple alianza cosa que le costó su muerte por envenenamiento). 🤢

El nuevo tlatoani Ahuitzotl  comenzó a dictar una política exterior expansionista (que tuvo éxito en poco tiempo llevándolo a dominar grandes áreas geográficas y marítimas) contra otros estados mexicanos fuera de la triple alianza, en las cuales se forjó una reputación de terrible crueldad e intimidación ya que era un líder que daba talla en las batallas.

El comandante Ahuítzotl
Desde su apogeo como emperador se destacó como hábil estratega en el área del combate cuerpo a cuerpo o planificador premeditado, Ahuitzotl fue un comandante temido que supo ganarse a sus tropas y batallones, compartiendo las privaciones de la vida de soldado se veía como un igual con los suyos cosa que le dio título de respeto admiración y una capacidad moral influyente, fue inteligente al tener hombres de confianza a su lado nombrando a sus capitanes más destacados con altos cargos en la administración, se rodeó de lealtad.

Su expasion militar le dio al imperio la conquista de Trocoac y Ayotochcuitlatlan, en la Huasteca, y Tlacotepec y Panotlan, lo que le otorgo una gran franja costera en el Pacífico (Importante para le reelección de suministros alimenticios cruciales para mantener un gran imperio).

No solo le basto con obtener una posición geoestratégica buena para su población en su expansión de paso por Oaxaca consigue tomar Coyolapan, Teopuctlan y Huehuetlan.

También emprende campañas con el fin último a lograr el control de la lejana y rica región del istmo de Tehuantepec. Amxtlan, Chiapa de Corzo y Comitlan le permiten alcanzar los límites con la actual Guatemala.

Durante su mandato no solo amplio el recorrido territorial  del basto imperio el poder de Tenochtitlán  creció de manera indomable hasta alcanzar sus más extensos límites territoriales gracias a efetivas campañas militares, al tiempo que las riquezas provenientes de los tributos a otras ciudades fluían sin cesar por la fuerza que crecía dentro de su pilar político.

Supo convencer y comerciar con los pueblos vencidos, abriendo las puertas del imperio a pueblos más alejados por lo que en fines comerciales supo ampliar la brecha del neonato sistema mercantil.

Durante su reinado se sacrificaron desde veinte mil hasta casi más de ochenta mil personas gracias a la amplia riqueza obtenida en su mandato mando a edificar numerosos templos y palacios para el deleite de ceremonias, sacrificios humanos para sus caprichosos dioses y la estirpe religiosa consentida por la “Bendición” de su nuevo emperador.

Al único problema que se enfrentó que por consecuencia costo su reinado fue la  necesidad de abastecimiento de agua para una población en crecimiento apenas pudo ser paliada con el acueducto de Chapultepec, por lo que emprende guiado por su instinto de planificación ordena la construcción de otro desde la fuente de Acuecuexco, con el desacuerdo de sus asesores.

Lo que años después en el 1499 en un intento de escapar de una inundación que casi destruye a la ciudad sufrio una lesión que años más tarde sería razón para dejar de ser el emperador. Fallece el 2 de septiembre de 1502 en Tenochtitlan.

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