Los Incas


Los incas fueron gobernantes del último gran imperio aborigen de América del Sur y fundador del mayor estado precolombino del continente. Originalmente compuesta por una pequeña tribu en el área de Cuzco en Perú, Inkorna creó un reino que se había convertido en una fuerza dominante en el centro de los Andes a principios del siglo XV.

El Imperio incaico fue instituido como tal por Pachacútec Inca Yupanqui tras lo sucedido tras la frustrada invasión de los chancas en 1438. Pachacútec era el menor de los hijos del rey Viracocha Inca, soberano de los incas desde 1410. Cuando Viracocha, junto con quien él había nombrado su sucesor, Inca Urco, abandonó Cuzco aceptando la rendición ante los chancas, Pachacútec fue el que defendió la ciudad con las pocas tropas que quedaban. En los años que siguieron, este primer emperador incaico ejerció sus funciones estrechamente con su hijo, Túpac Inca Yupanqui, instruyéndolo en los saberes de la guerra, Túpac se convirtió en un gran líder militar, llegando a ampliar enormemente los dominios del imperio pero incurriendo en el riesgo de la sobre expansión.

La economía y la sociedad incaica en poder de una jerarquía de estructura piramidal (casta y clase) en la que los miembros de la élite redistribuyen la riqueza del reino, entre los que juran obedecer a ellos. A los que estaban en la base de la pirámide social se les dio lo suficiente para sobrevivir y protegerse de la agresión, siempre y cuando no violen ninguna de las tres leyes básicas. “Ama Suwa, Ama Llulla, Ama Quella” (no robar, no mentir, no holgazanear).

En vez de confiar en la fuerza bruta o en grandes desarrollos tecnológicos, el ejército Inca superó a sus enemigos a través de tácticas militares efectivas, destacando ataques altamente coordinados, así como a través de la adaptación de sus tropas a los diversos terrenos, lo que era posible Gracias a la gran disciplina a sus guerreros y la moral que traían consigo.

El Ejército Inca era un cuerpo multiétnico formado por guerreros de los distintos pueblos que habían conquistado durante su expansión, donde cada uno solía llevar sus propias armas y destrezas al campo de batalla. Es por esto que no era raro para el ejército imperial incaico incluir arqueros amazónicos, honderos andinos, macanas chimúes, lanceros cañaris y espadachines aymará; todos ellos dirigidos por la élite inca como oficiales superiores.

No había ninguna marina como una entidad militar, aunque las leyendas cuentan sobre los buques de transporte que entran en el Océano Pacífico y navegan lejos de sus márgenes. Las evidencias arqueológicas indican que las civilizaciones andinas dependieron fuertemente del mar para su supervivencia e investigaciones recientes revelan que las provincias más septentrionales del imperio llegaron al comercio con Mesoamérica.

Para el año 1527, la “pax incaica” establecida por el emperador Huayna Cápac como un régimen duradero de relativa paz y prosperidad, finalizó con la inesperada muerte de Huayna debido a la viruela.

La viruela y otras enfermedades traídas por los europeos hicieron estragos en el Imperio inca, matando a la mayoría de los habitantes. El estado se sumió en una guerra civil en el año 1529, en la coyuntura de un gobierno prácticamente acéfalo, ya que los hijos de Huayna, el príncipe Huáscar y su medio hermano Atahualpa se enfrentaron por el control del imperio. Francisco Pizarro junto con un grupo de conquistadores españoles llegó a Perú con la firme intención de apoderarse de la legendaria riqueza de los incas aprovechándose del conflicto interno.

Sin embargo, la civilización Inca continuó existiendo hasta 1572; en parte gracias a las disputas internas permanentes entre los conquistadores españoles. A pesar de los intentos posteriores de recrear el imperio caído, nunca más una civilización andina liderada por pueblos nativos logró recuperar la antigua gloria de los Incas.